La Gran Comisión: Cumpliendo con el Mandato de Jesús

Texto Base: Mateo 28:19-20

Introducción

La Gran Comisión es una responsabilidad otorgada por Dios a cada creyente. Es un llamado a ser canales del amor divino hacia el mundo. Aquellos que han experimentado el inmenso amor de Dios deben reconocer su responsabilidad y voluntariamente convertirse en instrumentos para proclamar el mensaje sublime de Dios.

1. La Gran Comisión

Jesús nos ordena llevar su mensaje de esperanza y salvación a todo el mundo. Esta tarea no es opcional; es un mandato para los siervos de Cristo. En Mateo 24:14, se nos dice: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”. Jesús ha prometido que no volverá hasta que su iglesia haya difundido el Evangelio a cada grupo étnico, en cada idioma y a todas las razas. La Gran Comisión empieza con el evangelismo y la conversión, y continúa con el discipulado. El objetivo de Cristo era reproducirse a sí mismo en sus discípulos, y a través de ellos, replicar su vida en todo el mundo.

2. Jesucristo, la Expresión del Amor del Padre

La prueba más genuina del amor de Dios hacia el mundo es Jesús. En 1 Juan 4:9 leemos: “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por él”. Dios mostró su amor con un acto concreto al enviar a su único Hijo. Esta acción revela la esencia de un Dios de bondad y misericordia. En Juan 3:17 se nos dice: “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él”.

3. El Discipulado

El discipulado implica cumplir el mandato bíblico de ir por todo el mundo predicando el evangelio, formando seguidores y bautizándolos, incorporándolos al cuerpo de Cristo, que es la iglesia. La palabra discípulo proviene del latín discipulus, que significa aprendiz, imitador de su maestro. Como cristianos, debemos ser discípulos de Jesús, seguidores de sus enseñanzas, procurando nuestro crecimiento en Cristo a través de la palabra de Dios. Cada nuevo creyente debe convertirse en un instrumento de poder en las manos de Dios, un verdadero seguidor de Cristo que alcance la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, permaneciendo firme y sin retroceder.

4. Enseñanza a los Nuevos Convertidos

4.1. Vida Eterna

Jesús fue enviado para manifestar el amor del Padre y llevar la culpa de nuestros pecados; por su obediencia recibimos la vida de Dios. Dios nos ha prometido vida eterna, y para obtener esta promesa debemos creer en el testimonio de Dios, dado a través de Jesús. Quienes no creen en esta palabra permanecen en muerte, pues el amor de Dios se revela en nosotros por la fe en Jesucristo, permitiéndonos disfrutar de la vida abundante.

4.2. Congregarse

Es vital enseñar a los nuevos convertidos sobre las bendiciones de congregarse, para aprender la palabra de Dios y alabar a Dios en comunión con otros creyentes. Deben buscar una iglesia donde se predique conforme a la Biblia (Salmos 133; Hebreos 10:25).

4.3. Leer la Palabra y Ser Discipulados

Mediante la lectura de la palabra de Dios y el discipulado, los nuevos creyentes conocerán a Dios y las promesas y bendiciones que han heredado como hijos de Dios.

4.4. Bautismo en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo


El bautismo en agua es un acto de obediencia y declaración de fe. Jesús mismo dijo en Mateo 28:19: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”

Preguntas Frecuentes

La Gran Comisión es el mandato de Jesús a sus discípulos de llevar el Evangelio a todas las naciones, hacer discípulos y bautizarlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Es importante porque es un mandato directo de Jesús. Cumplir con la Gran Comisión es esencial para difundir el mensaje de salvación y esperanza a todo el mundo.

Puedes cumplir con la Gran Comisión compartiendo tu fe con otros, participando en actividades evangelísticas, y ayudando a discipular a nuevos creyentes en tu comunidad y más allá.

Ser un discípulo de Jesús significa seguir sus enseñanzas, crecer en la fe y vivir una vida que refleje el amor y los principios de Cristo.

El discipulado es crucial porque no solo se trata de convertir a las personas, sino de ayudarlas a crecer en su fe, comprender la palabra de Dios y vivir de acuerdo a sus enseñanzas.

Conclusión

La Gran Comisión es una llamada urgente y vital para todos los creyentes. Es un mandato divino para llevar el mensaje de salvación a cada rincón del mundo, discipular a los nuevos creyentes y enseñarles a vivir conforme a las enseñanzas de Cristo. Cada creyente debe asumir esta responsabilidad con seriedad y compromiso, sabiendo que en este esfuerzo está cumpliendo con la voluntad de Dios y expandiendo su reino en la tierra.